Definición | Causas | Factores de riesgo | Síntomas | Diagnóstico | Tratamiento | Prevención

Definición

Es la acumulación de sangre en la porción anterior del ojo. La sangre se acumula entre la parte transparente (córnea) y la parte coloreada (iris) del ojo. En ocasiones, la sangre puede ejercer una presión excesiva y dañarlo.

Anatomía normal del ojo

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Causas

El hipema es causado por un desgarro del iris o las estructuras próximas, lo que acarrea una hemorragia. En la mayoría de los casos, el daño se debe a un traumatismo del ojo. También, puede deberse a determinadas condiciones médicas.

En algunos casos, la causa es desconocida.

Factores de riesgo

El hipema causado por un traumatismo es más común entre los hombres. Los factores que pueden aumentar la probabilidad de hipema a causa de un traumatismo son los siguientes:

  • sufrir un accidente automovilístico o peatonal;
  • practicar deportes peligrosos para el ojo, como el ráquetbol;
  • usar herramientas eléctricas sin la protección adecuada.

Entre las condiciones médicas que pueden aumentar el riesgo de hipema, se incluyen las siguientes:

  • enfermedades del ojo, como glaucoma o uveítis anterior;
  • infecciones oculares;
  • complicaciones de una cirugía del ojo;
  • trastornos sanguíneos, como leucemia, hemofilia o trombocitopenia;
  • medicamentos que dificultan la coagulación de la sangre, como la aspirina y la warfarina;
  • anomalías estructurales, como el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos;
  • tumores cancerosos (poco frecuentes).

Síntomas

Hay sangre visible delante de toda la porción coloreada del ojo o parte de ella. Puede haber otros síntomas, como:

  • cambios en la calidad de la visión;
  • visión borrosa;
  • dolor;
  • sensibilidad a la luz;
  • náuseas o vómitos.

Diagnóstico

El médico le preguntará acerca de sus antecedentes clínicos y si sufrió alguna lesión en el ojo. Le explorará el ojo y las estructuras circundantes en busca de otras lesiones, como una fractura de los huesos que lo rodean.

Las pruebas pueden incluir lo siguiente:

  • análisis de sangre para controlar el tiempo de coagulación;
  • tomografía computarizada para evaluar el ojo y las estructuras próximas.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es ayudar al organismo a eliminar la sangre acumulada y controlar la presión del ojo. En la mayoría de los casos, el hipema desaparece por sí solo. Si la hemorragia se debe a una condición médica, es posible que se necesite otro tratamiento.

Determinadas actividades, como levantar peso, hacer esfuerzos o ejercicio intenso, pueden agravar la hemorragia o reactivarla. Estas actividades deben limitarse durante la recuperación. Elevar la cabeza mientras uno está acostado también ayuda a que la sangre drene.

Algunos medicamentos, como los corticoesteroides y las gotas para dilatar la pupila, pueden servir para aliviar el malestar y la inflamación. Otros antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden agravar la hemorragia, por lo que deben evitarse. El paracetamol de venta libre es una opción segura para tratar las molestias debido a que no promueve hemorragias.

Es necesario controlar el ojo para cerciorarse de que no aumente la presión. La mayoría de los pacientes se recupera en la casa y va al médico a consultas de control. Los casos de hipema grave, caracterizados por presión alta, pueden requerir atención en el hospital. El aumento del dolor o el empeoramiento de la visión durante la fase de recuperación no son normales, por lo que requieren atención urgente.

Cirugía

La presión alta puede provocar un daño permanente de la córnea o la aparición de glaucoma. Si la presión intraocular aumenta demasiado o la sangre no drena según lo esperado, puede ser necesaria una cirugía. La cirugía:

  • Alivia la presión intraocular y ayuda a abrir los canales de drenaje obstruidos.
  • Elimina el exceso de líquido o sangre.

Prevención

El hipema es causado habitualmente por un traumatismo. Para ayudar a disminuir la probabilidad de hipema, se debe usar protección ocular adecuada cuando se practican deportes, cuando se usan herramientas eléctricas o siempre que el ojo esté expuesto a una lesión.